Gouda, la ciudad holandesa que huele a queso y nació de una batalla medieval
Corría el siglo XV, y el futuro del queso más famoso del mundo estaba en juego: ¿quién se convertiría en el corazón del comercio del Stolkse, la leche dulce más poderosa de la región? Entre rivalidades, negociaciones y batallas, una ciudad emergió del tumulto y grabó su nombre para siempre en la historia: Gouda.
Hoy, pasear por su centro histórico es como retroceder en el tiempo: calles adoquinadas, casas gremiales del siglo XVII y canales que reflejan los edificios coloridos crean un paisaje digno de postal. Además, cada verano, la plaza se transforma con el tradicional mercado de quesos, donde los comerciantes recrean la venta medieval y los visitantes pueden sumergirse en la historia de esta ciudad con olor a queso.
Como logró Gouda convertirse en mercado del queso
Durante siglos, distintas poblaciones de Holanda Meridional compitieron por ser el punto clave de comercio del Stolkse, un queso elaborado con «leche dulce» que se producía en los prados fértiles de la región. Su centro comercial cambió varias veces: primero se vendía en Stolwijk, luego en Schoonhoven, dos ciudades estratégicamente situadas para el transporte agrícola. Y es que, en la Holanda medieval, el queso no era solo un alimento: era una mercancía valiosa que movía economía, impuestos y poder local.
En ese contexto surgió un conflicto que terminaría marcando la historia. Las poblaciones locales y los señores feudales competían por controlar el mercado del queso, que generaba riqueza, actividad comercial y prestigio. Esta pugna no era simbólica: derivó en enfrentamientos armados medievales que buscaban determinar quién tendría el derecho oficial de comerciar uno de los productos más importantes de la región.
En medio de estas tensiones, la familia Van der Goude, que había erigido un pequeño castillo junto al río Gouwe, vio cómo su asentamiento comenzaba a ganar importancia. Su posición estratégica y su influencia local les permitió participar en las negociaciones y maniobras políticas que definieron el destino de la región. Mientras otras ciudades se disputaban el comercio, Gouda se fortalecía como punto de encuentro de comerciantes y agricultores, consolidando poco a poco su papel central en la historia del queso.
Finalmente, alrededor de 1540, Gouda obtuvo el título oficial de mercado del queso, un reconocimiento que transformó la ciudad para siempre. Aunque la mayoría del queso se producía en granjas de los alrededores, todas las ruedas pasaban por la ciudad para ser pesadas, tasadas y vendidas. Este control le dio a Gouda su fama y su nombre quedó ligado para siempre al queso, un vínculo que se mantiene hasta hoy y que convierte a la ciudad en un símbolo vivo de tradición, sabor e historia.