¿Por qué los árbitros no llevan barba?: la curiosa norma que muy pocos conocen
Los partidos de Real Madrid, Sevilla, Atlético o Barcelona, al igual que cualquier equipo de fútbol, tienen como protagonistas a sus jugadores, al cuerpo técnico y además, al arbitraje, ese que media durante el encuentro. Y todos ellos presentan una peculiaridad, pues los árbitros no llevan barba. Esto se debe a una extraña norma no escrita ni dictada por la FIFA que muy pocos conocen pero es determinante en la búsqueda de neutralidad y profesionalidad.
Los árbitros son el centro de atención predominante durante el partido. Sus decisiones marcan el encuentro en cuanto a pitar faltas, señalar penaltis, sacar tarjetas amarillas o rojas y en definitiva, de quién depende el ritmo. Debe ser imparcial, neutral, pues es una figura cuya presencia no debe condicionar el relato, ni siquiera en lo visual, y por ende, la barba y sus posibles formas (bigotes, gran longitud, teñidas..) no deben estar presentes.
No es una ley que haya dictado la FIFA o la UEFA, ni ningún otro organismo del fútbol. Se trata de una norma no escrita que prácticamente es una recomendación transformada en tradición, pero que se cumple a rajatabla en la élite del arbitraje. De esta forma, al tener una imagen pulcra sin elementos que puedan llamar la atención o llevar a la provocación, se evita que el trascurso del partido vaya más allá de lo futbolístico.
Una cara afeitada puede transmitir más autoridad y, según la psicología, muestra con más facilidad las emociones, pues se gana en limpieza visual y se consigue menos distracción. Es decir, más seriedad. Además, el silbato puede provocar lesiones faciales o heridas con barba o sin afeitar. O lo que es lo mismo, la higiene personal puede solventar cualquier problema que pueda transmitir el silbato.
Así, son muchos de los mejores árbitros de la actualidad como Michael Oliver, Daniele Orsato, Szymon Marciniak y Anthony Taylor, que nunca han llevado barba, mostrando una apariencia pulcra y completamente neutral. En España, los Gil Manzano, Hernández Hernández, García Verdura y demás tampoco han llevado barba poblada.
No solo la barba: los árbitros tampoco pueden llevar tatuajes, o al menos, que se puedan ver en público
Además de la barba, los árbitros tampoco llevan tatuajes visibles, quizás el elemento más censurado de forma silenciosa y que además, puede perjudicar la imagen de los colegiados profesionales. Si bien pueden hacer uso de tatuajes, a lo largo del partido deben ser cubiertos con vendas, o prendas de manga larga, incluso en climas extremos.
Los tatuajes representan una expresión personal o cultural, y pueden perjudicar el ritmo del partido, debido a la interpretación o juicios innecesarios acerca de este. Por eso, hay algunos árbitros que tienen tatuajes, pero están cubiertos por su vestimenta.
En definitiva, los árbitros de alto nivel siguen la regla no escrita de no llevar barba, además de tatuajes visibles y hasta peinados llamativos. Todo por la neutralidad, seriedad e imparcialidad durante el partido y llevar el foco única y exclusivamente al fútbol.