«Por todas partes buscamos el Absoluto pero no encontramos más que objetos». Con estas palabras el poeta alemán Novalis proclamaba en pleno Romanticismo la frustración de un espíritu que anhelaba trascender más allá de la vida real. Así reconocía la singularidad del verdadero artista, afanado en elevarse a regiones vedadas al común de los mortales. Como escribía Bécquer en una de sus rimas, «en el mar de la duda en que bogo / ni aun sé lo que creo;/ sin embargo estas ansias me dicen/que yo llevo algo/ divino aquí dentro». El poeta sevillano, desconcertado por sus urgencias más íntimas, intuía que una llamada interior lo situaba en el umbral del misterio, allá donde sólo pisan los místicos, y los...
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