Despedimos el 2025 y los culés podemos decir que lo hacemos muy contentos con lo que le hemos visto al Barça de
Flick. Su colección de títulos tiene el mérito añadido de haberlos conseguido con un gran fútbol y todos los que se lograron en los torneos domésticos -Liga, Copa y Supercopa- se hicieron con partidos en que se mostró en el enfrentamiento directo muy superior al Real Madrid. Tanto es así que creo que en el club blanco continúan instalados en una especie de estado de confusión que no se esperaban para nada en verano de 2024, cuando tras ganar Liga y Champions encima ficharon a
Mbappé. Lo curioso del caso es que precisamente
Mbappé es algo que sí les ha funcionado, igual que su portero,
Courtois. Con eso están tirando. En el Barça luce el equipo como globalidad y, a partir de ahí, deciden las individualidades.
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