Las vacaciones de Navidad suelen ser uno de los momentos más delicados de la temporada para muchos corredores. Cambian los horarios, se acumulan compromisos familiares y sociales y el descanso parece imponerse al entrenamiento. Sin embargo,
para quienes están preparando una media maratón o un maratón, estas semanas no tienen por qué traducirse en una pérdida de forma si se afrontan con cierta flexibilidad y realismo. Comidas familiares, viajes y horarios caóticos no tienen por qué arruinar semanas clave de entrenamiento.
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