Un nuevo golpe se suma a la caída pública de Andrés Mountbatten Windsor . El hermano menor del Rey Carlos III ha perdido su licencia para portar armas de fuego , lo que le impedirá practicar la caza en solitario , una de sus aficiones más arraigadas. La medida, que ha trascendido en los últimos días, se produce en un contexto de creciente aislamiento institucional y social del antiguo duque de York, marcado por su polémica amistad con el fallecido Jeffrey Epstein. La retirada del permiso fue formalizada después de que agentes de la Policía Metropolitana de Londres se desplazaran el pasado mes de noviembre a Royal Lodge, la residencia que Andrés ocupa desde hace más de dos décadas dentro del complejo del castillo de Windsor. Allí, y de forma voluntaria, entregó el certificado que le habilitaba para poseer y utilizar armas de fuego, según confirman medios británicos. Aunque el exmiembro activo de la Casa Real no ha sido detenido ni imputado formalmente, la decisión se enmarca en las revisiones de seguridad realizadas tras la cancelación de una investigación policial relacionada con su presunta conducta en el caso Epstein. Las autoridades concluyeron que no existían pruebas suficientes para continuar con las pesquisas, pero sí consideraron pertinente revisar sus privilegios, entre ellos el acceso a armas. Fuentes cercanas al caso señalan que no se le habrían requisado las escopetas que posee, pero sí se le han impuesto condiciones muy concretas sobre su almacenamiento y uso. A partir de ahora, Andrés Mountbatten Windsor solo podrá participar en jornadas de caza acompañado por otra persona con licencia en vigor y bajo supervisión, quedando descartada cualquier actividad individual. Esta decisión coincide además con su futura mudanza a Marsh Farm, una vivienda más discreta situada en el condado de Norfolk, en los terrenos próximos a la finca real de Sandringham. Un traslado que obliga, por normativa, a informar a las autoridades sobre la custodia y localización exacta de cualquier arma registrada, un trámite que habría precipitado la revisión de su permiso. La retirada de la licencia llega en un momento especialmente delicado para Andrés, a las puertas de la Navidad y con su exclusión confirmada de las celebraciones familiares en Sandringham. Ni él ni Ferguson figuran en la lista de invitados a la tradicional reunión del 25 de diciembre, un gesto que refuerza su distanciamiento definitivo del núcleo duro de la Familia Real. Mientras tanto, sus hijas, las princesas Beatriz y Eugenia de York, mantienen su estatus y continúan contando con el respaldo del rey, que ha optado por preservar su papel institucional al margen de la situación de su padre.