El equipo que acompaña a la Princesa Leonor en cabina y evita un riesgo crítico en pleno vuelo
Durante las fases más exigentes del vuelo militar, el cuerpo humano se enfrenta a fuerzas que alteran el reparto natural de la sangre. En esas condiciones, mantener el flujo cerebral es tan importante como controlar la aeronave. Por este motivo, el uniforme de los pilotos incorpora un sistema diseñado específicamente para neutralizar ese riesgo.
La Princesa Leonor ha sido fotografiada con este equipo durante su formación en la Academia General del Aire y del Espacio, en San Javier. Las imágenes difundidas por la Casa del Rey muestran una prenda poco conocida fuera del ámbito militar, pero esencial en cabina.
El riesgo fisiológico de las aceleraciones en vuelo
Los aviones de entrenamiento y combate someten al piloto a aceleraciones verticales intensas, conocidas como fuerzas G. Cuando estas fuerzas aumentan de forma brusca, la sangre tiende a desplazarse hacia las extremidades inferiores, reduciendo el aporte al cerebro.
El primer síntoma de esta situación es la llamada visión negra, una pérdida progresiva del campo visual causada por la falta de oxígeno en la retina. Si la aceleración se mantiene, puede producirse una pérdida total de consciencia, conocida como G-LOC, con consecuencias potencialmente fatales en vuelo.
La prenda que evita la pérdida de consciencia
Para prevenir este escenario, los pilotos del Ejército del Aire y del Espacio utilizan el zahón anti-G, una prenda técnica que se coloca sobre el mono de vuelo ignífugo. Su misión es impedir que la sangre se acumule en piernas y abdomen durante las maniobras.
Este sistema se conecta directamente al avión mediante un conducto de aire a presión. Cuando el aparato detecta un incremento de fuerzas G, el zahón se infla de forma automática, ejerciendo presión controlada sobre las extremidades inferiores y el abdomen del piloto.
Funcionamiento en tiempo real
El inflado del zahón no es constante. Se activa únicamente cuando la aceleración lo exige y se ajusta en milisegundos a la intensidad de la maniobra. De este modo, el cuerpo mantiene el riego cerebral incluso en situaciones de alta exigencia física.
Este mecanismo permite al piloto conservar la visión periférica, la conciencia y la capacidad de reacción en momentos críticos del vuelo, especialmente durante virajes cerrados o ascensos rápidos.
Diseño personalizado para cada piloto
Los zahones anti-G no son prendas estándar. Se fabrican a medida para cada piloto, adaptándose a la morfología de sus piernas y cintura. El ajuste preciso es fundamental para garantizar la eficacia del sistema sin limitar la movilidad.
Además, incorporan aberturas estratégicas en las articulaciones, lo que permite flexionar las piernas con normalidad y operar los mandos de la aeronave sin restricciones.
El resto del equipo de supervivencia en cabina
El zahón forma parte de un conjunto más amplio de elementos de seguridad. La Princesa de Asturias también porta un chaleco de supervivencia con baliza integrada que se activa automáticamente en caso de eyección, permitiendo su localización inmediata por los equipos de rescate.
Este chaleco incluye sistemas de flotación que se inflan de manera automática o manual en caso de amerizaje. Si el piloto se encuentra inconsciente, el diseño del equipo lo coloca boca arriba para facilitar la respiración.
Oxígeno y comunicaciones
El casco de vuelo está conectado a un sistema de suministro de oxígeno que garantiza la respiración adecuada en altura. También integra un micrófono que permite la comunicación constante con la torre de control y otros pilotos.
Junto a este equipamiento, los pilotos llevan una bolsa de vuelo con documentación esencial para la misión, cartas aeronáuticas y procedimientos de emergencia.
Formación militar y exigencia operativa
El uso de este equipamiento refleja el nivel de exigencia de la formación que recibe la Princesa Leonor como parte de su preparación militar. La suelta, o primer vuelo en solitario, marca un hito en la instrucción de cualquier piloto y exige dominar tanto la aeronave como las respuestas físicas del propio cuerpo.
En este contexto, el zahón anti-G no es un complemento opcional, sino un elemento crítico de seguridad que permite operar en condiciones extremas sin comprometer la conciencia ni el control del vuelo.
La presencia de esta prenda en el uniforme de la Heredera de la Corona subraya que su formación se desarrolla bajo los mismos estándares técnicos y operativos que los del resto de pilotos militares en España.