Gobierno y PP se escudan en la prudencia y el respeto a las decisiones judiciales, pero ni uno ni otro han ocultado este martes su satisfacción por lo que parece ser la antesala del archivo de la denuncia contra el exconselleiro Alfonso Villares por una presunta agresión sexual a la presentadora Paloma Lago. El Juzgado de Instrucción nº2 de Ferrol dio por concluido la investigación este lunes, cerrando el sumario sin dictar auto de procesamiento contra el expolítico, que dimitió de su cargo en el mes de junio, cuando se conoció el contenido de la denuncia. Ahora será la Audiencia Provincial la que confirme o revoque la decisión de la instructora, decisión que se conocerá en los próximos días. Ante esta situación, Alfonso Rueda ha reconocido desde Viveiro que «la noticia de ayer apunta a una solución que me gustaría que se diera» , pero ha vuelto a mostrarse respetuoso con los tiempos judiciales, dado que el archivo todavía no ha sido decretado. «Vamos a ser respetuosos con lo que diga [un tribunal] desde el principio hasta el final», reivindicando que «desde el primer pronunciamiento judicial» que se produjo -la comunicación por parte del Tribunal Superior de Justicia de Galicia a Villares de que iba a ser investigado en el marco de esta denuncia- «tomamos las decisiones» oportunas, con su «salida en aquel momento del gobierno de la Xunta y de todos sus cargos políticos». El presidente de la Xunta ha avanzado que «hasta que no se pronuncie» la justicia en último término dando carpetazo definitivo al caso «no quiero hacer ninguna otra valoración». La satisfacción en el seno del gobierno gallego es indisimulada, después de que las imágenes de la despedida de Villares en el Pazo de Raxoi, durante la toma de posesión de su sucesora al frente de la Consellería do Mar, generaran polémica al evidenciarse la cercanía que mantenía con Rueda, con quien se fundió en un abrazo antes de desaparecer de la vida pública. «Es una buena noticia», valoró el conselleiro de Presidencia, Diego Calvo, que no escondió que «nos alegramos por él», siempre desde el «respeto» a lo que todavía está pendiente de resolver por la Audiencia Provincial. La consigna ahora es mantener la prudencia en las valoraciones y que el proceso siga sus tiempos, con la esperanza de que sean breves y Villares se deshaga de la pesada losa que ha arrastrado desde que se conoció la denuncia de la presentadora. En su día, Rueda se mostró confiado en que en algún momento pudiera rehabilitar para la política al exconselleiro y exalcalde de Cervo. Ese es un debate que, por el momento, no se verbaliza en el seno del Ejecutivo autonómico, que seguramente ajustará cuentas con la oposición una vez todo se resuelva. No se olvidan algunas acusaciones muy duras lanzadas contra Alfonso Rueda en los días posteriores a la dimisión, toda vez que el presidente reconoció saber de los hechos desde algunos meses antes. De esta estricta prudencia tampoco se mueve el PP gallego. Su secretaria general, Paula Prado, admitió que están «pendientes de que la Audiencia ratifique esa resolución en la que se demostró que la investigación acabó en nada», y reiteró que su formación «en este caso, como en otros, respetamos absolutamente las decisiones de la justicia». «Y en este caso siempre pusimos la verdad por delante en todo momento, a diferencia del PSOE, un PSOE que siempre intenta darnos lecciones», partido «que es muy dado a dar lecciones y luego no aplicarse ninguna». Prado ha hilado el 'caso Villares' con el 'caso Tomé', contraponiendo cómo al exconselleiro se le exigió desde la oposición «una dimisión con todas las letras», que acometió tan pronto fue notificado por el TSXG, mientras que el todavía presidente de la Diputación de Lugo tiene previsto conservar su acta provincial, así como la alcaldía de Monforte de Lemos en calidad de no adscrito. «Es una dimisión parcial que nosotros no admitimos y ayer mismo le pedíamos su dimisión como alcalde de Monforte», ha señalado Prado, quien ha acusado a Tomé de estar «haciendo mucho daño a sus vecinos y vecinas y también a la provincia de Lugo». El PPdeG no solo señala a un PSdeG que «consiente esta situación», sino que también censura la «hipocresía» de un BNG que enarbola un discurso «feminista» pero que transige con la dependencia que los socialistas van a tener de Tomé, denunciado en el canal interno del PSOE por conductas machistas con una compañera de partido.