En la ciudad de Alicante, la Navidad no empieza cuando cae la primera nevada, porque aquí no hay nevadas que valgan. Empieza cuando alguien, en mitad de una conversación cualquiera, suelta la frase con total naturalidad: "Papá Noel sale de aquí". No es una broma. Tampoco una provocación. Es una de esas ideas que, cuanto más se repiten, más cómodas se vuelven. Como si llevaran toda la vida esperando a ser contadas en voz alta.