Hablar de infidelidad es entrar en un terreno personal y subjetivo. Para algunos, comienza con un
contacto físico; para otros, con un
pensamiento, un gesto o una acción que rompe la confianza. Los límites varían según la historia, la personalidad y las expectativas de cada pareja, y
lo que para unos es aceptable, para otros puede ser una traición profunda. Ese debate, que parece recurrente, revela que
la fidelidad no tiene una definición universal y que cada relación establece sus propias 'reglas'.
Seguir leyendo...