“Ineptos para el conflicto”: Constanza Michelson analiza el impacto de la era digital en la política
Los recientes ciclos electorales, marcados por la polarización y la incertidumbre, han puesto en jaque los análisis tradicionales, instalando la duda sobre si el comportamiento ciudadano responde hoy a convicciones ideológicas o a meras subjetividades y miedos.
En conversación con el programa Tras las líneas de Radio y Diario Universidad de Chile, Manuel Antonio Garretón, Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales, y Constanza Michelson, destacada psicoanalista y escritora, profundizan en la intersección entre la psiquis y el poder, revelando cómo la lógica de la era digital ha desplazado a la deliberación política tradicional.
La era digital y las ideas “sin límite”
Uno de los puntos más álgidos de la conversación fue el rol de la tecnología en la convivencia democrática. Para Michelson, la sociedad digital ha exacerbado fenómenos humanos antiguos, como el matonaje o la intolerancia, pero con una velocidad y alcance inéditos.
“La cuestión digital exacerbó algo que existió siempre (…) Hoy día las ideas tienen la cualidad de la lógica financiera: son inmateriales, se reproducen como un virus y no necesitan justificarse”, explicó la psicoanalista.
Michelson advirtió que este fenómeno provoca que incluso las “buenas ideas” terminen desconectadas de su objeto real: “Las ideas se vuelven locas. Incluso las ideas más nobles terminan en vueltas locas porque se desprenden de su objeto, se viralizan, generan pensamiento en masa y nadie las puede criticar hasta que chocan”.
En esa línea, definió la locura política contemporánea bajo un concepto claro: “La locura es lo que no tiene límite. Y hoy día me parece que la lógica contemporánea es de lo sin límite. Lo que no negocia es antipolítico”.
Constanza Michelson. Foto: Marcelo Segura.
Pensamiento en masa vs. responsabilidad ética
Garretón planteó la inquietud sobre cómo el “nosotros” de la sociedad industrial —que permitía la negociación colectiva— ha dado paso a una fragmentación digital. Al respecto, Michelson fue crítica con la forma en que se constituyen las identidades hoy, apuntando al “pensamiento en masa” como una forma de evadir la responsabilidad individual.
“El problema que nosotros tenemos en la clínica individual es que un ser humano no se haga responsable, sino que quede preso de un grupo o de una idea. Hoy día, aunque uno crea que habla de manera individual, está lleno de grupos y uno habla por su tribu”, sostuvo.
Para la escritora, la intervención necesaria en la política actual es la interpelación ética: “No me hables de ‘nosotros’, dime tú qué vas a hacer o cómo vas a responder por tus palabras. El camino al psicoanálisis, y a la ética, es que alguien pueda responder por su deseo y sus actos, no hablar como loro repitiendo consignas”.
Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales, Manuel Antonio Garretón. Foto: Felipe PoGa.
“Ineptos para el conflicto”
Finalmente, ambos reflexionaron sobre la capacidad de la sociedad actual para procesar sus diferencias. Michelson advirtió que, paradójicamente, el exceso de diagnósticos de salud mental y la búsqueda de explicaciones biológicas o neurológicas para todo comportamiento humano, nos está volviendo “ineptos para el conflicto”.
“Nuestras prácticas y discursos nos van empujando a volvernos seres ineptos para el conflicto. Cuando todo tiene un diagnóstico o una explicación cerrada, no hay un sujeto responsable de decir: ‘Bueno, ¿cómo hago con mis propias contradicciones?'”, señaló.
A juicio de Constanza Michelson, la política debería parecerse al proceso de análisis: una negociación constante entre las distintas partes, evitando la tentación de transformar todo en una guerra de buenos y malos. “La neurociencia es fantástica para explicar cómo funcionan las neuronas, pero desde el punto de vista político no sirve para nada, porque no crea sujetos éticos que respondan por su pedacito de mundo”, concluyó