La Navidad a la intemperie. Tomás Bermúdez sabe lo que es. Sentirse fuera de sitio, la oveja negra a la que nadie invita a su mesa. El frío bajo unos soportales. La gente que va y que viene con bolsas de regalos, las botellas de champán y las gambas blancas en una ciudad que por una noche no responde al ritmo diario: será una jornada entre semana, aparentemente una más, pero los comercios han cerrado pronto, en cuanto la noche se ha echado entre el estrépito de los petardos y los villancicos que corean los clientes pasados de rosca que quedan en los pocos bares que apuran la hora de servir la última, o la penúltima. Tomás recuerda que levantaba...
Ver Más