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JJ Redick no le quedó otra sino que echarle lo que se dice una buena bulla a sus muchachos después del esperpento contra los Houston Rockets de
Kevin Durant (96-119) y con el agravante de ser el Día de Navidad con todos los niños mirando lo que hacen los Lakers. Cumplió el entrenador de los de púrpura y oro con su palabra en el entreno siguiente y los
Luka Doncic, LeBron James y compañía espabilaron para atropellar a los Sacramento Kings (125-101) después de tres derrotas seguidas, si es que la culpa era de los jugadores.
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