La Real Sociedad cerró 2025 con 70 goles oficiales en 51 partidos, una cifra que, más allá del volumen total, deja varias lecturas claras. La primera es evidente:
Mikel Oyarzabal fue, de largo, el principal sostén ofensivo del equipo,
firmando 17 goles en el año natural y liderando todas las competiciones. La segunda, igual de relevante, es más preocupante: el conjunto donostiarra se quedó sin marcar en
14 encuentros, un 27% de sus partidos, un dato que explica muchas de las dificultades competitivas del curso. Entre la dependencia de nombres concretos y la falta de continuidad colectiva, el gol fue un problema estructural durante demasiados tramos de la temporada.
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