La
Navidad es sinónimo de encuentros, risas y mesas rebosantes de sabores. Sin embargo, entre abrazos, brindis y sobremesas interminables,
hay un invitado inesperado que suele aparecer: la mancha. Esa marca que parece imposible de eliminar y que, casi siempre,
se instala en las prendas que más nos gusta lucir en estos días especiales.
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