Epicteto: "Sólo hay un camino hacia la felicidad y es dejar de preocuparse por cosas que van más allá de nuestra voluntad"
Epicteto, una de las voces más influyentes de la filosofía estoica de la antigua Grecia, nos dejó una verdad sencilla pero profunda sobre cómo alcanzar la felicidad: debemos dejar de preocuparnos por aquello que no está bajo nuestro control.
Nacido como esclavo, Epicteto no tenía poder ni prestigio al inicio de su vida. Sin embargo, gracias a su tenacidad y a su compromiso con el pensamiento filosófico, se transformó en un maestro cuyas ideas han resistido el paso de los siglos. Para él, la clave del bienestar interior no está en moldear el mundo para que se ajuste a nuestros deseos, sino en aceptar lo que no podemos cambiar y enfocar nuestra energía en lo que sí podemos controlar.
La filosofía de Epicteto parte de una visión clara de la naturaleza humana: somos seres mortales con la capacidad de razonar. A diferencia de otros animales, los humanos pueden evaluar lo que perciben, discernir si una impresión es verdadera o engañosa y decidir cómo reaccionar ante ella. Esa facultad de reflexión nos permite no responder automáticamente a cada situación, sino elegir conscientemente cómo interpretar y afrontar los eventos.
El poder de elección interna
Un concepto central en su enseñanza es el de prohairesis, que podría traducirse como voluntad o poder de elección interna. Epicteto sostenía que, aunque no siempre podemos controlar las circunstancias externas, nuestra voluntad siempre permanece libre. Nadie puede obligar verdaderamente a otra persona a pensar o sentir de cierta manera; solo podemos decidir cómo usamos nuestra propia mente.
Para Epicteto, la paz interior se consigue revaluando la importancia de lo externo. Emociones como el miedo, la tristeza o la ansiedad surgen porque atribuimos un valor excesivo a cosas que no dependen de nosotros. Según él, estas perturbaciones no son inevitables ni impuestas por el destino, sino el resultado de juicios equivocados que podemos corregir mediante la lógica y la disciplina mental.
Dejar de lado las apariencias externas
Su vida personal reflejó sus enseñanzas. Vivió con modestia, sin ambición por bienes materiales, y practicó lo que predicaba: priorizar la esencia de su propio carácter sobre las apariencias externas. Incluso en tiempos difíciles, como cuando los filósofos fueron expulsados de Roma por órdenes imperiales, Epicteto mantuvo su enfoque en lo esencial y siguió enseñando en Nicópolis, donde fundó su escuela.
En resumen, el mensaje de Epicteto, que la felicidad verdadera proviene de abandonar las preocupaciones sobre lo que no podemos controlar y cultivar el dominio de nuestra mente y acciones, sigue siendo relevante hoy en día, ofreciendo una guía práctica para manejar la ansiedad, el estrés y las incertidumbres de la vida moderna.