La NBA nunca acabó de portarse bien con
Ricky Rubio por voluntad propia o de la impredecible y caprichosa fortuna, utilizado en demasía como moneda de cambio en el mero intercambio de jugadores que es el mercado de traspasos -doloroso sobre todo lo que le hicieron los Suns-, y golpeado el catalán por dos roturas del
ligamento cruzado anterior en dos inoportunos momentos por claves en su carrera: cuando estaba despegando en su año de rookie (2012) y cuando volaba en su mejor momento en la NBA, esa temporada 2021-2022 con esos 37 puntos en el Madison Square Garden con los Cavaliers que hasta pusieron en pie a
LeBron James en las redes.
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