El análisis que encargó la Generalitat para conocer el origen del brote de peste porcina detectado a finales de noviembre en Collserola (Barcelona) descarta que el virus saliese del laboratorio sospechoso, el Irta-CReSA, que se encuentra próximo a donde se localizó el primer jabalí infectado. Así lo ha anunciado este martes el consejero catalán de Agricultura, Óscar Ordeig, en una rueda de prensa, en la que ha puntualizado que se trata de un resultado preliminar, y que será el ministerio del ramo el encargado de publicar las conclusiones oficiales sobre la secuenciación de 17 de las 19 muestras recogidas en los animales afectados. Ordeig ha indicado además que el laboratorio ha detectado una « variante no identificada » del virus hasta la fecha, ya que las muestras analizadas no coinciden con ninguna de las 800 variantes en circulación en la actualidad. La más parecida sería la de Georgia, pero con 27 mutaciones. Cabe recordar que la Generalitat encargó una auditoría a un equipo de científicos para tratar de determinar el origen del brote. Por el momento: «La secuenciación genética nos dice que no coinciden las muestras de jabalí con las del Irta-CResa», ha indicado el 'conseller', que no descarta «ninguna opción» y pide prudencia para «dejar trabajar a los científicos» y esperar a la «confirmación oficial» del Ministerio de Agricultura. Teniendo en cuenta los resultados de la secuenciación del ADN, el laboratorio encargado de su estudio, el Institut de Recerca en Biomedicina (IRB), cree que se trata de una variante nueva, poco virulenta, que se ha creado a raíz de acumular mutaciones. Ante este escenario, uno de los profesores del IRB, Toni Gabaldón, ha explicado que es posible que el origen del brote no llegue a poder precisarse, y que solo se alcancen hipótesis. Por el momento, el objetivo «conseguido» es la contención del foco dentro del primer radio de exclusión, de 6 kilómetros, donde, cabe recordar, este lunes el ministerio confirmó la detección de dos nuevos casos , elevando el total de positivos a 29. Hasta la fecha, no se ha detectado ningún animal infectado en las granjas de cerdos, que era el principal temor: su expansión. Ya que, si bien la enfermedad no se transmite a los humanos ni a otras especies -es decir, no es una zoonosis-, sí tiene efectos letales sobre jabalíes y cerdos, por tanto, efectos devastadores sobre un sector, el del porcino español, que es el tercer productor mundial.