La palabra de Karamanos y la palabra de Labbé
Podrían ser consideradas curiosas las construcciones mediáticas, pero en realidad corresponden a énfasis deliberados y quien tenga más poder, tendrá probablemente más capacidad de inducir a la sociedad completa a que ponga atención y, por lo tanto, hable más de una cosa que de otra, sin que necesariamente aquello corresponda a una priorización de lo más importante. Al revés, por poner un ejemplo, en el caso del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reconoce la estrategia que traducida al español se conoce como “inundar la zona de basura”, atribuida a su exasesor Steve Bannon, y que consiste en saturar el espacio público con conflictos, escándalos, declaraciones extremas y polémicas simultáneas para impedir que la atención colectiva se concentre en el tema central, en el caso del último tiempo, el vínculo de Trump con el caso Epstein.
Volviendo a Chile, de un modo insólito para el sentido común, Las Últimas Noticias dedicó su portada completa del 25 de diciembre, día de Navidad, a la manera de hablar de Irina Karamanos, con un titular evidentemente burlesco: “Lingüistas desencriptan el mensaje de Irina Karamanos a la primera dama”. Aunque pareciera solo una embestida contra una persona, es en realidad la toma de una posición político-editorial sobre un asunto más profundo que lo que parece, esto es el cargo de la primera dama desde el punto de vista de los imaginarios de las mujeres y del mérito del mero parentesco para ostentar poder en el Gobierno.
Para aquel medio, y para muchas personas que han seguido esta corriente hasta transformarla en tema de conversación nacional, es más importante la manera de hablar de alguien que no tiene ningún cargo público como Irina Karamanos, sindicada por sorna por algunos como el karamanés, en vez de, por ejemplo, los dichos soeces, vulgares y en un estado de aparente descontrol del diputado nacional libertario, Cristián Labbé, quien se refirió en reiteradas ocasiones de forma grosera respecto a sus adversarios políticos. Esto, en presencia de su hija menor de edad. No conforme con aquello, reivindicó anoche sus dichos y se refirió a la diputada Carmen Hertz, una de las que llevó su caso a la Comisión de Ética de la Cámara, como “senil”.
¿Cuál es la operación mediática política que lleva a que la forma de hablar de una persona, termine siendo más importante que los improperios y vulgaridades de un diputado de la República? ¿Por qué hay portadas para Karamanos y no para Labbé? ¿Qué lleva a la comunidad -quizás el descuido, la falta de resistencia crítica- a dejarse llevar por esta extraña forma de jerarquización de los medios de comunicación y del sistema político?
Ciertamente, los dichos del nacional libertario no pueden ser considerados anecdóticos y más aún si son reivindicados por el propio diputado con posterioridad, pues remiten a una forma de hacer política que no solo es cuestionable en las formas, sino que trasuntan violencia y una falta de argumentos sólidos para sostener posiciones propias. Más preocupante aún si pertenece a un partido que está negociando su incorporación al próximo gobierno.