Así fue como el Grinch robó realmente la Navidad
Personaje clásico - El origen del libro se sitúa en la trayectoria de Dr. Seuss, que escribió el texto en pocas semanas y afrontó dificultades para cerrar el final sin tono moralizante
El sonido de los cascabeles se mezcló con el crujido de la nieve mientras una figura delgada y verde descendía por las calles del pueblo. Entre las sombras, el Grinch empujó un trineo cargado con sacos y cuerdas, mirando con atención cada ventana iluminada. En cada casa abría los cajones, desmontaba adornos y arrancaba las guirnaldas con movimientos rápidos y secos. Max, su perro, resoplaba bajo el peso del arnés que lo convertía en reno. Aquella alegría debía acabarse.
El aire frío le helaba las manos, pero el Grinch continuó apilando juguetes y comida en su carga hasta que todo el pueblo quedó vacío de luces y regalos. Al alejarse por el camino nevado de vuelta a su cueva en lo alto de su cueva, creyó haber logrado borrar la Navidad de Villaquién.
La mañana siguiente desmontó su convicción tras oír al vecindario
El cuento de Dr. Seuss narra cómo el Grinch intentó robar la Navidad a los habitantes de Villaquién. Este personaje, huraño y solitario, vivía en una montaña desde donde observaba con fastidio la alegría de los demás. Decidido a poner fin a las celebraciones, se disfrazó de Santa Claus y descendió para llevarse cada objeto que representara la fiesta.
Sin embargo, al escuchar los cánticos del pueblo a la mañana siguiente, comprendió que el espíritu navideño no dependía de los adornos ni de los obsequios. Su corazón, descrito en el cuento como “dos tallas más pequeño”, se ensanchó y lo llevó a devolver todo lo robado.
La versión televisiva de 1966 convirtió el relato en un símbolo de la Navidad en Estados Unidos. Dirigida por Chuck Jones, se emitió por primera vez en la cadena CBS el 18 de diciembre de aquel año. El animador amplió el papel de Max y añadió canciones, con himnos compuestos en “latín seussiano”, para alcanzar la duración necesaria
La producción, que requirió más de 15.000 dibujos y un año de trabajo, adaptó íntegramente el texto original. La narración corrió a cargo de Boris Karloff, mientras que la música reforzó el tono moral de la historia. La emisión alcanzó casi 38 millones de espectadores y consolidó al Grinch como figura popular.
Las versiones cinematográficas amplían el alcance a públicos más jóvenes
La publicación del libro en 1957 por Random House fue el punto de partida del fenómeno. Theodor Seuss Geisel, conocido como Dr. Seuss, escribió la obra en pocas semanas, aunque confesó haber tardado más en resolver el final para evitar un mensaje moral explícito. El autor tenía entonces 53 años, la misma edad que atribuyó al protagonista en el texto. El cuento, compuesto en versos rimados, reflejaba su crítica a la comercialización de la Navidad y su preocupación por la pérdida de sentido de la celebración. Con el tiempo, se convirtió en una lectura habitual de esas fechas.
Las adaptaciones cinematográficas extendieron su fama a nuevas generaciones. En 2000, el director Ron Howard llevó la historia al cine en una versión con actores, con Jim Carrey en el papel principal. La película recaudó más de 349 millones de dólares y se convirtió en una de las producciones navideñas más vistas de la historia. En 2018, una nueva versión animada producida por Universal Pictures y protagonizada por las voces de Benedict Cumberbatch y Rashida Jones alcanzó una recaudación mundial cercana a 541 millones, situándose como la más taquillera de todas las películas de Navidad.
Uno de los elementos más recordados de la versión televisiva fue la canción You’re a Mean One, Mr. Grinch. Su intérprete, el actor y bajo Thurl Ravenscroft, no recibió crédito en la primera emisión, lo que llevó a Geisel a disculparse personalmente y a contactar con la prensa para reconocer su participación. Con ese gesto, el creador de la historia demostró la importancia de dar visibilidad a quienes contribuyeron a convertir al Grinch en un símbolo de las fiestas.