Una PYME toledana da en el clavo
Un método disruptivo en la producción tradicional
La empresa centenaria fundada en 1983 por Javier Alonso en Torrijos (Toledo) ha logrado consolidarse en el sector de productos ibéricos al producir entre 600 000 y 700 000 piezas de jamón al año con un método de secado que replica las cuatro estaciones del año en sus instalaciones. Esta técnica artesanal —que diferencia etapas de salado, penetración de sal, fusión de grasas y equilibrio de sabores— ha sido clave para ganar más de 15 premios regionales e instalarse en toda Europa y otros mercados internacionales.
De la tradición local a la proyección global
Lo que comenzó como una pequeña empresa familiar ha evolucionado hasta exportar a países de la Unión Europea y más allá. La clave radica en una combinación de tradición, control de procesos y una visión de negocio que ha permitido mantener competitividad en un sector exigente. La diversificación de mercados y la mejora continua de la calidad han sido factores determinantes para sostener el crecimiento.
Impacto en empleo y crecimiento empresarial
Aunque el sector de autónomos y pymes en España a menudo enfrenta barreras como la burocracia, la financiación y la competitividad global, el caso de esta empresa toledana muestra un camino de crecimiento sostenible. Durante la temporada alta de ventas, la plantilla se incrementa hasta un 20 %, generando empleo temporal en la región. Este tipo de ajustes y respuesta rápida a la demanda estacional es característico de empresas resilientes que aprovechan las oportunidades del mercado.
Retos habituales para las pymes
Más allá del caso individual, numerosas pymes y autónomos españoles trabajan por superar obstáculos comunes en gestión, acceso a financiación o internacionalización. Iniciativas de apoyo a pymes —como las promovidas por organizaciones público‑privadas en España— buscan ofrecer recursos para mejorar capacidades de exportación, innovación y adaptación al mercado global.
Lecciones prácticas del éxito
El crecimiento de esta PYME demuestra que la innovación en procesos tradicionales, junto con una gestión flexible y orientada al mercado, puede transformar una empresa local en un actor con proyección internacional. La inversión en calidad del producto, el aprovechamiento de ventajas competitivas y una estrategia clara de expansión son elementos que pueden inspirar a otros negocios en entornos similares.
También pone de manifiesto que la combinación de tradición y modernidad no solo tiene valor cultural, sino que puede traducirse en resultados económicos y en ocupación. La experiencia de este caso repercute positivamente en la percepción del sector artesanal español y confirma que, con dirección estratégica y adaptación constante, las pymes pueden competir en mercados globalizados.