"La privacidad no es negociable": Melania Trump amenaza con vetos en Mar-a-Lago por fotos filtradas de su hijo Barron
Melania Trump ha decidido trazar una línea roja en uno de los entornos más expuestos del universo Trump. Tras la difusión en redes sociales de fotografías y vídeos de su hijo Barron, de 19 años, mientras comía en el comedor de Mar-a-Lago, la primera dama habría advertido a los miembros del exclusivo club que cualquier nueva invasión de su privacidad tendrá consecuencias inmediatas, incluida la expulsión.
Las imágenes, captadas durante las celebraciones navideñas, mostraban a Barron acompañado de su padre, Donald Trump, dirigiéndose al comedor de la residencia vacacional en Florida, EE UU. La rápida viralización del contenido, aparentemente grabado por otros socios del club, habría sido el detonante de una reacción firme por parte de Melania, conocida desde hace años por su férrea defensa de la intimidad de su hijo.
Según el columnista de chismes Rob Shuter, que cita a fuentes internas en su boletín Naughty But Nice, Melania actuó con rapidez para frenar nuevas filtraciones. El mensaje trasladado a los socios fue claro: cualquier persona sorprendida tomando fotos o grabando vídeos de Barron se enfrentará a sanciones inmediatas, incluida la posible expulsión de Mar-a-Lago.
“La privacidad no es negociable”
“Melania dejó muy claro que la privacidad de Barron no es negociable”, aseguró una fuente citada por Shuter. La advertencia interna se resumió en una consigna directa: “sin cámaras, no hay filtraciones”, acompañada de otra instrucción inequívoca: “los momentos familiares privados permanecen privados”.
Barron Trump, que actualmente tiene 19 años, es estudiante universitario y está matriculado en la Universidad de Nueva York. Sin embargo, según diversos informes, se ha trasladado recientemente a Washington D. C. para permanecer más cerca del núcleo familiar, y a pesar de estar escoltado de forma permanente por el Servicio Secreto, ha logrado mantener un perfil bajo en medio de una atención mediática constante.
La actitud protectora de Melania no es nueva, pues en una entrevista concedida a People en 2015, ya subrayaba su implicación directa en la crianza de su hijo: “Me gusta involucrarme activamente. Creo que es muy importante. Barron necesita a alguien que lo acompañe, y yo estoy con él todo el tiempo, porque mi esposo viaja constantemente”.
Fuentes citadas por People y The Mirror señalan que la primera dama ha supervisado de cerca la adaptación de Barron a la vida universitaria, controlando tanto su círculo social como su bienestar emocional. Esa preocupación habría sido clave en la decisión de que residiera en la Torre Trump de Manhattan, en lugar de alojarse en una residencia universitaria de la NYU, para ofrecerle un entorno más controlado.
Criada en Eslovenia y profundamente unida a su familia, Melania ha trasladado ese mismo modelo de cercanía y protección a la relación con su hijo. Barron, que habla inglés y esloveno, ha crecido deliberadamente alejado del foco mediático, una discreción que su madre ha defendido incluso cuando su figura empezó a despertar interés público, especialmente tras atribuírsele un papel indirecto en la captación del voto joven durante la última campaña presidencial.