Lola Herrera desvela el hábito que mantiene su mente lúcida a los 90 años
Una rutina estable como motor de salud
Con casi 70 años de trayectoria en el mundo de la actuación, Lola Herrera sigue demostrando una vitalidad que muchos envidiarían. Según ha confesado en distintas entrevistas, su secreto no reside en prácticas complejas, sino en el cuidado constante de su salud física y mental. El Ministerio de Sanidad recomienda precisamente este enfoque para el envejecimiento activo.
Según cuenta el medio Clara.es La actriz destaca la importancia de tener una rutina matutina definida. Cada noche deja preparada la mesa del desayuno, el café y las tostadas listas para tostar. Ese pequeño gesto le permite iniciar el día sin estrés, disfrutando de cada momento.
El desayuno de Lola Herrera
Su desayuno habitual incluye alimentos que aportan fibra, energía y antioxidantes. "Un kiwi, un café con muy poquita leche y una tostada de pan integral con cereales, un poco de queso batido y mermelada", detallaba. A veces sustituye el acompañamiento de la tostada por aceite de oliva, aunque evita la clásica combinación de tomate.
En caso de olvidarlo, a media mañana recurre a una fruta o un yogur. En verano opta por fruta de temporada y en invierno prefiere lácteos ligeros.
Comidas ligeras, cenas tempranas
La alimentación de Herrera también se adapta a su ritmo profesional. Cuando trabaja, come fuera y no siempre a las mismas horas. Es en esas ocasiones cuando permite una copa de vino tinto, sin importar el tipo de plato que acompañe. Sin embargo, el vino blanco le resulta indigesto.
Platos sencillos y digestivos
En casa, prefiere preparaciones simples: judías verdes, acelgas con zanahoria rehogadas con poco aceite, pescado o pollo. Rechaza alimentos que no le sientan bien, como la coliflor y el brócoli. Y para cenar, sugiere "algo a la plancha, verduras braseadas o una tortilla francesa".
Sin deporte, pero siempre activa
Aunque no practica ejercicio físico como tal, encuentra en sus actividades cotidianas y profesionales una fuente de movimiento. Cuando tiene que salir, da paseos más largos a propósito. Y cuando está de gira, reconoce que come más, a otras horas, y cede a pequeños caprichos como dulces caseros.
El valor de una mente ocupada
Más allá de la dieta, lo que parece marcar la diferencia en la vida de Lola Herrera es su actitud. A sus 90 años, sigue trabajando porque así mantiene su mente despierta. En sus propias palabras: "Ya estoy jubilada, pero sigo trabajando. Continuaré mientras esté bien y mi cabeza siga estando lúcida".
Una prueba de que el envejecimiento saludable no depende únicamente del cuerpo, sino también de mantener viva la pasión por lo que se hace.