El especial de José Mota que divide a España: así reaccionó el público
La tradición de José Mota en Nochevieja que marcó una era
Desde hace 25 años, José Mota ha sido una figura central en las Nocheviejas de la televisión pública española, primero junto a Cruz y Raya y, en solitario, durante los últimos 15 años. Su especial ha sido históricamente un imán para los telespectadores, con cifras que en 2024 alcanzaron un 31,8% de cuota de pantalla y más de 3,5 millones de espectadores. La fórmula, que combina sátira social y humor surrealista, se ha mantenido como uno de los momentos más comentados del calendario televisivo.
Pero la edición de este año, bautizada como El juego del camelar, no sólo pretendía entretener, sino también surtir de comentarios y reflexiones sobre el año político y social de 2025.
Inspiración en un fenómeno global
El especial se inspiró en la popular serie El juego del calamar de Netflix, sustituyendo la lucha por dinero por una competición ficticia donde los políticos peleaban por votos en diversas pruebas. Este enfoque, diseñado para provocar risas y reflexión, incluyó pruebas como saltar a la comba o versiones parodiadas de juegos infantiles como el “escondite inglés”, rebautizado humorísticamente como “Un, dos, tres, te imputo otra vez”.
El elenco y las colaboraciones
El programa contó con un amplio reparto de colaboradores habituales, entre ellos Santiago Segura, Manuel Tallafé, Inés de Miguel, Pep Plaza o el Mago More. Con su versatilidad, Mota interpretó a decenas de personajes, desde versiones parodiadas de figuras políticas hasta caricaturas de celebridades culturales.
Los sketches que marcaron la sátira 2025
Entre los segmentos más comentados del especial se incluyeron parodias de la cantante Rosalía estilo late show, escenas surrealistas con Donald Trump recibiendo a los Reyes Magos en la Casa Blanca, y humor sobre trenes con retrasos y averías explicado por un ficticio ministro Óscar Puente.
La política española no fue la excepción. Personajes como Yolanda Díaz, Pedro Sánchez, Alberto Núñez Feijóo, Isabel Díaz Ayuso o Gabriel Rufián formaron parte de las escenas satíricas, junto con alusiones a la judicatura y referenciando hechos que marcaron la actualidad nacional del último año.
Humor político y riesgo de polarización
Aunque la sátira política siempre ha sido una herramienta clásica del humor televisivo, este especial intensificó su presencia hasta niveles que muchos usuarios criticaron como excesivos. En redes sociales, un amplio grupo de espectadores opinó que el enfoque político fue predominante, eclipsando otros elementos humorísticos más ligeros o universales.
División profunda entre los espectadores
La reacción en redes sociales fue inmediata y variada. Mientras algunos defendieron la intención satírica del especial, muchos otros expresaron su descontento con lo que percibieron como un “exceso de política” y un humor repetitivo respecto a ediciones anteriores.
Una de las críticas más repetidas fue que el programa había abandonado parte de su frescura y originalidad, volviéndose, en palabras de varios televidentes, “rancio” o “caduco”, especialmente al tratar temas políticos comunes que, según ellos, se repiten cada año.
Críticas clave de la audiencia
- Repetición de chistes políticos tradicionales sin renovación conceptual.
- Percepción de un mensaje antagonista hacia la política que muchos consideraron “antipolítica”.
- Comparaciones desfavorables con otros programas de fin de año, como el #TDResumen2025 de Carlos del Amor, que algunos espectadores alabaron por su guion y originalidad.
- Comentarios sobre cansancio general ante la temática de política en el humor televisivo.
Un usuario expresó que “pasar del resumen de Carlos del Amor a este especial fue como saltar del siglo XXI al XX”, encapsulando la frustración de muchos con el tono y estilo del programa.
La nostalgia frente a la reinvención
No obstante, no todas las opiniones fueron negativas. Un sector de la audiencia defendió el legado de José Mota, recordando momentos memorables de su carrera y valorando el esfuerzo por mantener vivo un formato tradicional de Nochevieja. Para estos espectadores, la sátira política sigue siendo una herramienta válida para reflexionar sobre la realidad y, sobre todo, una manera de despedir el año con una risa crítica.
¿Qué futuro para los especiales de Nochevieja?
La fuerte división de opiniones abre un debate más amplio sobre el rumbo que deberían tomar los especiales de humor en televisión pública. Con espectadores cada vez más fragmentados y exigentes, la necesidad de equilibrar sátira, entretenimiento universal y originalidad se hace evidente.
Mientras algunos piden una vuelta a los orígenes más desenfadados del programa, otros esperan una evolución hacia contenidos que reflejen la complejidad del contexto actual sin perder el tono humorístico que caracterizó a José Mota desde sus inicios.