Marlaska pierde el 27% de sus helicópteros por la falta de un «plan renove»
El Ministerio del Interior tendrá en 2026 un 27% menos de helicópteros que hace cinco años. El número de aeronaves pasará de las 63 con las que empezó 2021 a las 46 que tendrá este año. El departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska carece de un «plan de renovación» para estos vehículos y para las embarcaciones, según se desprende del último informe del Tribunal de Cuentas que analiza la planificación y gestión de las inversiones y equipamientos del Ministerio entre 2021 y 2023.
La situación de dejadez se acentúa al analizar los números. Según el órgano fiscalizador, entre 2021 y 2025, la Policía Nacional y la Guardia Civil han pasado de tener 63 helicópteros a 56, pero este 2026 está planeado que se «jubilen» otras 10 unidades por tener más de 20 años, lo que supone un 27% menos de helicópteros.
En el año 2022, Interior recibió 18 helicópteros H-135 de Airbus, sin los cuales la situación sería mucho más grave. Marlaska dijo que formaban parte de «estrategia de renovación y modernización de los medios» para combatir el crimen y perseguir delitos.
El Tribunal de Cuentas considera que Interior necesita un plan para renovar tanto las aeronaves como las embarcaciones para que estén operativas. El informe es especialmente duro con la situación en la que se encuentran los vehículos con los que los agentes tienen que trabajar. «Las limitaciones en la renovación del material móvil condicionan el desempeño» de los policías y guardias.
Todos los vehículos de ambos Cuerpos operan bajo «una antigüedad excesiva», lo que conlleva «mayores gastos de mantenimiento y, en ocasiones, limitaciones en su operatividad». Los sindicatos y asociaciones profesionales llevan años denunciando que «compiten» en desigualdad de condiciones cuando se trata de perseguir a objetivos que utilizan coches o embarcaciones mucho más potentes que las oficiales.
Hace 12 meses, un 21% de los turismos y un 26% de los todoterrenos de la Guardia Civil tenían más de 15 años o más de 300.000 kilómetros, mientras que, en la Policía Nacional, el 35% de las unidades tenía más de 100.000 kilómetros, un 50% más de cinco años y un 25% más de 15.
El problema para Marlaska es que el bloqueo de los Presupuestos Generales del Estado impide que se puedan actualizar las partidas destinadas a la modernización de su flota de helicópteros, aviones y coches. Para ello depende de «recursos extraordinarios y, con frecuencia externos, ya que la dotación ordinaria de los créditos de inversiones no permite financiar estas inversiones», reseña el Tribunal de Cuentas. El órgano concluye que Interior tampoco «dispone de recursos suficientes» para otras inversiones importantes como la construcción de centros penitenciarios, comisarías o cuarteles y tiene que recurrir a recursos ajenos.
Instalaciones
Interior tiene bajo su administración más de 3.800 inmuebles. La Guardia Civil cuenta con 2.789, la Policía con 921 e Instituciones Penitenciarias con 115. Aunque es cierto que entre 2021 y 2024 el Ministerio hizo un esfuerzo en mejorar parte de sus edificios, el Tribunal de Cuentas ha constatado que persiste un «elevado número de instalaciones con deficiencias y en mal estado de conservación».
Desde 2019 la Policía ha clausurado seis dependencias «por inhabitabilidad» y hay seis instalaciones que «adolecen de graves patologías». A su vez, el 10% tiene más de medio siglo y el estado de conservación de más del 30% de sus edificios (313 inmuebles) es «regular o malo».
En el ámbito de la Guardia Civil, se clausuraron una treintena de dependencias y 73 edificios tienen patologías graves. Más del 55% sobrepasa los 50 años (1.066), un 13% (253) está en «mal estado» o con deficiencias graves y, adicionalmente, el 14% de las viviendas operativas estaban inhabitables o en mal estado. Entre 2021 y 2023, se tramitaron 67 contratos por importe de más de 56 millones de euros para atender incidencias en edificios de la Benemérita.
Prisiones, por su parte, sigue a la espera de tener un edificio para los servicios centrales, y existe «un déficit de determinadas instalaciones especializadas», destacando la parte hospitalaria.