Pilar Alegría sufre el «efecto Sánchez» en precampaña
Pilar Alegría, exministra de Educación y candidata del PSOE en las elecciones de Aragón del próximo 8 de febrero, está sufriendo el «efecto Sánchez» en precampaña. Los socialistas lamentan que la aragonesa esté siendo incapaz de remontar en las encuestas. El promedio de sondeos dibuja un panorama muy difícil para el PSOE en esta comunidad. El PP de Jorge Azcón pasaría de 28 a 31 escaños y se situaría a solo tres de la mayoría absoluta.
Mientras, el PSOE sufriría un retroceso significativo, al bajar de 23 a 18 diputados. Vox reforzaría su presencia en las Cortes, con un aumento de 7 a 11 representantes. Aragón Existe conservaría sus tres escaños; Chunta Aragonesista ganaría uno más, hasta alcanzar los tres; e Izquierda Unida duplicaría su representación, de uno a dos parlamentarios. Podemos mantendría su único diputado, mientras que el PAR se quedaría fuera del Parlamento autonómico.
Alegría lleva dos semanas, desde que salió de Moncloa, inmersa en una intensa precampaña con mucha actividad en las redes sociales. Dehecho, está siguiendo las directrices de comunicación de Moncloa. Si el presidente, Pedro Sánchez, «enseñó» el palacio presidencial al «estilo Isabel Preysler», ella hizo lo propio con su vivienda en La Zaida (Zaragoza). Lo cierto es que Aragón es una comunidad hostil al «sanchismo» socialista.
No por casualidad, el expresidente Javier Lambán fue uno de los más duros con la deriva del secretario general y su política de pactos y alianzas con el independentismo. Alegría logró hacerse con las riendas del partido el año pasado, pero las bases socialistas en esta comunidad tienen fuertes discrepancias con la línea oficial de Ferraz. De manera que nadie allí descarta que un fuerte batacazo de Alegría abra esta federación en canal. Miguel Ángel Gallardo, el exlíder del PSOE extremeño, se vio obligado a dimitir tras dejar al partido en su suelo histórico. Si ocurre lo mismo en Aragón, los críticos no tardarán en señalarle a la exministra el mismo camino.
El presidente aragonés, Jorge Azcón, ha optado por adelantar las elecciones autonómicas. Ha decidido jugar la misma carta que su homóloga extremeña: dar por amortizada la legislatura antes de encallar en el bloqueo presupuestario y acudir a las urnas con la vista puesta en una mayoría más holgada que le permita emanciparse de Vox. Lo cierto es que el escenario aragonés, más atomizado que el de Extremadura, ofrece a Azcón la posibilidad de apoyarse en fuerzas bisagra para recomponer mayorías. Pero el crecimiento sostenido de Vox en todo el mapa autonómico introduce un factor de incertidumbre que convierte la apuesta en un movimiento de alto riesgo.
Cabe la posibilidad de que el PP no logre su objetivo. En verdad, en el PSOE se asume que este ciclo autonómico es más una toma de medida entre los partidos de la derecha que un envite contra Sánchez.