2025 prometía ser un año de grandes cambios laborales pero, cerrado el ejercicio, las promesas se han quedado solo en promesas. La ministra de Trabajo ha visto como sus ambiciosos objetivos se caían como un castillo de naipes, en un caso por la falta de apoyo en el Congreso y, en otro, por el rechazo de sus propios compañeros de gabinete. El balance del último año para la ministra es una sucesión de fracasos políticos que aleja éxitos como el pacto laboral sellado en 2021 con empresarios y sindicatos. Como medida estrella de esta batería de reformas que no han visto la luz está la reducción de jornada hasta 37,5 horas , que Díaz pactaba sólo con los sindicatos en...
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