El Dakar saca lo mejor de uno mismo en situaciones complejas. No hay tiempo para las lamentaciones. Se trata de encontrar una solución en medio de la nada, en pleno desierto, para seguir adelante. De la forma que sea. E incluso en el día en el que en teoría, todo debería ser más relajado: en la etapa prólogo, de solo 22 km. Ejemplo de ello fue lo que hizo el francés Neels Theric, quien sufrió varios problemas en la jornada inicial del Dakar que le obligaron a firmar la primera heroicidad de esta edición.
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