Ya vienen los Reyes . Se leía en las pancartas. Se escuchaba en la música de las bandas. Sobre todo, se notaba en el ambiente. No hay marcha atrás. Si se miraba al cielo, aunque sea en una tarde gris como la de este sábado, se puede ver la estrella guía a Sus Majestades de Oriente . Lo saben los chicos y mayores que este sábado han llenado las calles para acompañar al Cartero Real y su cortejo por el Centro de Córdoba. La amenaza de lluvia ha obligado a modificar el camino y a hacerlo más corto, pero tal vez por eso mismo las calles hayan estado más llenas. A las cinco y media de la tarde ha partido el cortejo de la iglesia de San Nicolás . Lo abría la banda de cornetas y tambores Coronación de Espinas y justo a continuación, el coche antiguo con el Cartero Real. Juanlu González no ha permanecido sentado dos minutos seguidos. Lanzaba juguetes y caramelos , cantaba, saludaba y se sumaba la música y el baile mientras los niños, los padres y los abuelos iban solicitando alegría, atención, algún regalo que alegrara la tarde. Y en las urnas que llevaban los acompañantes iban quedando las cartas que dan cuenta de los regalos con que se sueña. Detrás de él llegaba la parte más colorida del cortejo, la de los beduinos , protagonizada por la hermandad del Cristo de Gracia y por su agrupación musical . Ahí sí que nadie ha sido capaz de sustraerse a la tentación de cantar y bailar con ellos. Podía ser 'Ya vienen los Reyes Magos' o ' Feliz Navidad ', pero también clásicos infantiles de Los Payasos de la Tele, como '¡Hola, Don Pepito!', que todo el mundo se ha sumado. La alegría de los disfraces, los bailes y la animación de los músicos se han contagiado y muchos han continuado hasta el Palacio de Orive al grito de 'Que bote el Alpargate'. Allí se ha detenido el cortejo, que no ha podido continuar por el corazón de la Ajerquía , como estaba previsto, sino que se ha detenido para evitar la lluvia y para que los niños dejasen las peticiones al Cartero Real. Antes ya había continuado a pie ante el entusiasmo de los pequeños. La ha hecho también el Ayuntamiento de Córdoba, que ha pedido para la ciudad un año «cargado de alegría». «Que no falten oportunidades de empleo ni ilusión y cariño en nuestras casas. Que todos sepamos valorar la importancia de trabajar unidos, de apoyarnos, de pensar en los demás y ayudar a los que más lo necesitan para que nadie se sienta solo o triste en Córdoba», ha dicho la carta. La próxima cita, y todo el mundo mira al cielo, es al cabo de 48 horas, cuando Melchor, Gaspar y Baltasar protagonicen la Cabalgata y comiencen a dejar los regalos en las casas de los mismos niños que este sábado acompañado a su mensajero con la misma ilusión que no los abandonará.