Radicales reivindican por carta el ataque a la red eléctrica de Berlín que dejó a 45.000 vecinos sin luz
El apagón que dejó sin electricidad ni calefacción a decenas de miles de personas en Berlín ha sido reivindicado por el grupo de extrema izquierda que se hace llamar Vulkangruppe. La organización se atribuye el sabotaje de un cable eléctrico en el barrio de Lichterfelde, un ataque que afectó a unos 45.000 residentes y provocó graves alteraciones en la vida cotidiana de la capital alemana.
La reivindicación llegó a través de una carta enviada a medios de comunicación y autoridades, cuya autenticidad está siendo considerada verosímil por los investigadores. En el texto, el grupo asegura que su objetivo era “dejar a los gobernantes al margen”, aunque las consecuencias del sabotaje se extendieron rápidamente a la población civil.
El ataque causó un incendio en las instalaciones eléctricas dañadas, lo que obligó a una intervención urgente de los servicios de emergencia. Como resultado, se cerraron centros educativos, se evacuaron instalaciones sanitarias y se activaron protocolos de asistencia para personas vulnerables, especialmente en plena temporada invernal.
Un sabotaje con antecedentes y motivación ideológica
Según las autoridades, este incidente se inscribe en una serie de ataques contra infraestructuras críticas registrados desde 2011 en Berlín y Brandeburgo. En el pasado, acciones similares han afectado a instalaciones industriales y energéticas, incluida la megafactoría de Tesla, lo que refuerza la hipótesis de una estrategia sostenida de sabotaje.
La senadora regional de Economía y Energía, Franziska Giffey, calificó el episodio como “el más grave hasta la fecha” por su alcance y su impacto social. Las investigaciones continúan abiertas y se están llevando a cabo de forma coordinada entre la policía, los servicios de inteligencia y expertos forenses para esclarecer la autoría directa y el modus operandi.
De acuerdo con lo publicado por la Reppublica, la carta reivindicativa, redactada en italiano, apunta a una motivación ideológica vinculada a la oposición a las infraestructuras energéticas basadas en combustibles fósiles. Las autoridades no descartan conexiones externas ni una planificación compleja, dado el nivel técnico necesario para ejecutar el sabotaje.
Mientras tanto, los equipos de emergencia trabajan para restablecer el suministro eléctrico y de calefacción. Las autoridades han advertido de que las tareas de reparación podrían prolongarse varios días, manteniendo la situación de emergencia para miles de berlineses afectados por el apagón.