Reino Unido investiga la venta ilegal de inyecciones para perder peso tras varios casos graves
Las autoridades sanitarias del Reino Unido han reforzado el control sobre la venta ilegal de inyecciones para adelgazar tras detectarse varios casos graves de complicaciones médicas vinculadas a productos adquiridos fuera del sistema sanitario. Estas inyecciones, promocionadas en redes sociales como fat jabs, se venden sin receta y sin ningún tipo de supervisión médica.
Los datos recopilados por los reguladores muestran que muchos de estos productos no están autorizados, presentan dosificaciones incorrectas o son directamente falsificaciones, una situación que ya ha provocado ingresos hospitalarios y alertas sanitarias en distintos puntos del país.
El auge del mercado negro de inyecciones adelgazantes
Las investigaciones realizadas en los últimos meses apuntan a un crecimiento del mercado negro de sustancias para la pérdida de peso, impulsado por la presión estética y la promesa de resultados rápidos. Uno de los nombres que más preocupa a las autoridades es Retatrutide, una sustancia que aún se encuentra en fase de ensayo clínico y que se comercializa de forma clandestina bajo apodos llamativos como la inyección “Godzilla”.
El compuesto, desarrollado por la farmacéutica Eli Lilly, no está autorizado para su venta al público, pero circula ilegalmente a través de redes sociales, mensajería privada y vendedores no regulados. Los expertos advierten de que su uso sin supervisión médica puede provocar efectos cardiovasculares graves y potencialmente mortales.
Los servicios sanitarios británicos han registrado desmayos, reacciones adversas graves y otras complicaciones médicas tras el uso de estas inyecciones. En algunos casos, los análisis revelaron que los productos no contenían lo que anunciaban o habían sido almacenados en condiciones inadecuadas.
La MHRA, el organismo regulador de medicamentos en Reino Unido, ha sido clara: estos productos son ilegales y peligrosos, ya que no cumplen ningún estándar de calidad ni seguridad. Por ello, ha pedido a la población que no compre medicamentos inyectables fuera del circuito sanitario y que denuncie cualquier oferta sospechosa.
Tanto las autoridades médicas como policiales coinciden en un mensaje común: no existen atajos seguros para la pérdida de peso. Cualquier tratamiento farmacológico debe estar prescrito y supervisado por profesionales sanitarios, dentro de un marco legal y clínico.