Los dos grandes ayuntamientos de la provincia, Alicante y Elche, destinaron 347 y 241 millones, respectivamente para cubrir el coste de los servicios municipales. Ya fueran de gestión directa o indirecta, ambas repartieron sus recursos de una manera parecida, pero con focos diferentes. Mientras para el consistorio alicantino de Luis Barcala el mayor coste derivó del abastecimiento domiciliado de agua potable (50 millones), para el ilicitano de Pablo Ruz fue la Policía Local (33 millones).