Pellegrino Matarazzo no hizo una revolución en su estreno con la Real. Tampoco había tenido el tiempo necesario para armarla. Fue "eficiente" y trató de transformar más los comportamientos de los jugadores de siempre, que las piezas en sí. Sorprendió incluso a buena parte de la afición con la alineación escogida por ser muy continuista. Realizó los cambios justos. Dos obligado por sanción, con
Caleta-Car y Turrientes por
Zubeldia y Gorrotxategi, reintegró a
Soler y Brais en la medular de siempre, y no contó aún con un
Barrenetxea justito. Con eso, el 'once' salía de carrerilla, muy similar a los de
Sergio Francisco: Remiro, Aramburu, Jon Martín, Caleta-Car, Sergio, Turrientes, Brais, Soler, Kubo, Guedes y Oyarzabal. En lo táctico matizó la presión, la salida y la estructura en sí para parecerse más a un 4-2-3-1 que realmente es muy parecido al 4-3-3 habitual en la Real.
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