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En descenso por la pista Rossinyol, en Canillo (Foto: IST).
Lo que empezó en los años 90 como un proyecto ambicioso del Comú de Canillo se concluyó en la temporada 2000-01 en un sector esquiable levantado casi desde cero. Pero el objetivo de un acceso directo del núcleo urbano con la estación de esquí de Soldeu-El Tarter venía de lejos.
La inauguración del telecabina desde el centro del pueblo hasta el área del Forn, hace 25 años, convirtió a Canillo en un auténtico pueblo a pie de pistas. Junto a él se construyó el telecadira de la Portella, que daba acceso a las pistas Gaig y Rossinyol y permitía el enlace directo con Soldeu–El Tarter y, más adelante, con el gran dominio de Grandvalira, que se puso en marcha en el año 2003.
En sus inicios, El Forn ofr...'