Matthijs de Ligt, de 26 años, es uno de los centrales más consolidados del fútbol europeo, pero su carrera esconde un detalle tan curioso como llamativo. Desde que dio el salto al profesionalismo, el internacional neerlandés ha vivido una situación poco habitual que se ha repetido temporada tras temporada, convirtiéndose en una auténtica rareza dentro del fútbol de élite. Algunos ya le están empezando a apodar 'el gafe'.
Seguir leyendo...