El Gobierno español continúa endureciendo el tono contra los ataques militares de Estados Unidos en Venezuela que culminaron el sábado con la caída de Nicolás Maduro, encarcelado en Nueva York y que está siendo juzgado por crímenes de narcotráfico. Pedro Sánchez, que ya condenó «con rotundidad» la que a su juicio es una «violación de la legalidad internacional» por parte de Washington, va más allá al afirmar que la ofensiva estadounidense «es a todas luces ilegal», ya que tiene como único objetivo «cambiar un ejecutivo para apropiarse de sus recursos naturales». El líder socialista denuncia así que la operación en Caracas sienta un precedente «terrible« y «muy peligroso», que, a su juicio, »empuja al mundo a un futuro de incertidumbre e inseguridad« que evoca a «agresiones pasadas y empuja al mundo a un futuro de incertidumbre e inseguridad» como el que ya se padeció en otras «invasiones guiadas por la sed del petróleo». El presidente del Gobierno español ha anunciado al término de la reunión de la Coalición de Voluntarios sobre Ucrania en París a la que ha acudido este martes que hablará tanto con Edmundo González como con Delcy Rodríguez y aboga por que España ejerza de «mediador» en una transición que resulte en elecciones «limpias y libres». [NOTICIA EN AMPLIACIÓN]