La polarización actual de la política española tuvo su origen en el Pacto del Tinell suscrito en 2003 que, alentado por Rodríguez Zapatero, asumió el compromiso de «impedir la presencia del PP en el Gobierno del Estado» y la renuncia a «establecer pactos de gobierno y pactos parlamentarios» con la derecha española. A partir de ahí, la tensión frentista y el desafío independentista han cruzado reiteradamente las líneas rojas de nuestra Constitución, con un Pedro Sánchez que ha ahondado en el foso de la malquerencia a la derecha española, al tiempo que realiza concesiones múltiples a filoterroristas y golpistas, incluso convirtiendo a Otegi en portavoz de acuerdos del Gobierno. La tensión generada por Sanchez, con las secuelas negativas para la...
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