La Navidad no termina el 6 de enero: esta es la fecha propicia para desmontar el árbol y el belén según la tradición
Llegan los Reyes Magos, se abren los regalos, se recogen los envoltorios y después de una sobre mesa larga tomando de postre roscón se pone el broche final a la Navidad. En muchos hogares la tarde del 6 de enero o a lo sumo el día 7 de enero es el momento para despedir la Navidad hasta el próximo mes de diciembre.
Lo que muchos no sabemos es que la Navidad no termine de golpe con la llegada de los Reyes Magos. El día 6 de enero no es momento de guardar adornos. La tradición religiosa sitúa el cierre del ciclo navideño bastante más adelante en el calendario. La liturgia establece fechas concretas para despedirse del árbol y, sobre todo, del belén, y no siempre coinciden con la prisa por volver a la rutina ni con el mítico refrán "Hasta San Antón, Pascuas son".
¿Cuándo es el mejor momento para despedir la Navidad?
En la práctica, la mayoría de las familias decoran en el puente de diciembre y recogen cuando las fuerzas lo permiten. Muchas familias optan por hacerlo en cuanto el último invitado se retira de la mesa. Sin embargo, desde el punto de vista litúrgico, el 7 de enero no supone el final real de la Navidad.
Según el calendario cristiano, el tiempo navideño comienza el 25 de diciembre y se extiende hasta la Fiesta del Bautismo del Señor, que en 2026 se celebra el domingo 11 de enero. Es decir, durante varios días después de Reyes, la Navidad sigue oficialmente viva.
Cuándo quitar el árbol de Navidad
Aunque el árbol es hoy uno de los símbolos más universales de estas fiestas, se trata de una costumbre relativamente moderna. Por ello, la Iglesia no fija una fecha estricta para retirarlo. Muchas personas optan por desmontarlo tras la Epifanía o después del Bautismo del Señor, como un gesto de transición suave hacia la rutina de enero.
Cuándo guardar el belén
Donde la liturgia sí es clara es en el caso del belén. El sacerdote y profesor Jaime López Peñalba recuerda que el 2 de febrero se celebra la Presentación de Jesús en el Templo, conocida como la Candelaria o Fiesta de la Luz. Esta conmemoración pone fin simbólico a los episodios vinculados a la infancia de Jesús y, tradicionalmente, es el momento adecuado para guardar el belén.
En países con una fuerte tradición belenista, como España o Italia, esta fecha tiene un significado especial y explica por qué muchas casas mantienen el nacimiento varias semanas después de Navidad.
¿Desmontarlo todo de golpe o poco a poco?
Quienes desean seguir la tradición tienen varias opciones: retirar el árbol y los adornos más festivos tras Reyes y dejar solo el belén, o esperar hasta el 2 de febrero para desmontarlo todo de una vez.
Una pausa en la prisa
En un contexto actual marcado por la velocidad y la presión por empezar el año “con todo en orden”, alargar unos días la decoración navideña puede tener un valor simbólico. Es una forma de resistirse a pasar página demasiado rápido y de conservar, en pleno invierno, un espacio de luz, calma y reunión.
Al final, como ocurre en tantos rituales domésticos, la decisión es personal. Algunos necesitan despejar el salón el 7 de enero para sentir que el año arranca de verdad; otros prefieren dejar que el belén permanezca como un eco tranquilo de las fiestas. La buena noticia es que, si decides tomártelo con calma, esta vez la tradición juega a tu favor.