El otro 26, por Mirko Lauer
En una nota leo que el 2026 será un año de centenarios importantes. ¿No lo son todos? En verdad, no. Un puñado de hechos puede definir esa importancia, y no todos los años lo tienen. Como columnista que incursiona a veces en lo cultural, puedo dar fe. Las fechas de César Vallejo (Trilce, el fallecimiento y otras) salvaron a algunos años. No a todos.
Desde ahora se sabe que este va a ser el año de la revista Amauta. Fundada en 1926, duró hasta 1930. En sus páginas hubo lugar para todas las voces importantes en las humanidades, para las principales polémicas de ideas, para todo el movimiento vanguardista local. En términos de influencia intelectual, en 100 años no ha tenido competencia.
Nos quedamos con el año de Amauta, a pesar de que a la revista no le han faltado celebraciones: edición facsimilar de su colección, exposiciones, debates, estudios completos.
En términos de coincidencias individuales a un siglo de distancia, hay poco que recoger. En lo personal, me gusta Ande, el gran poemario del vanguardismo indigenista (o a la viceversa), que cae redondo sobre nuestro aniversario. Otras obras de similar encanto o importancia yerran el tipo por un año, como en el caso de Cinco metros de poemas (1927).
Pero no solo en la cultura se cumplen numerosos centenarios; también en otros campos todo daba vueltas en torno del annus mirabilis que comentamos hoy. Por ejemplo, la fundación de la célula aprista en París ese año lanza al movimiento de Víctor Haya de la Torre fuera y dentro del Perú. Nada encaja tan cerca de ese año como el inicio del aprismo.
Volviendo a la poesía, en 1926 apareció el Índice de la nueva poesía americana, firmado por Jorge Luis Borges, Alberto Hidalgo y Vicente Huidobro. Ediciones Sur reeditó la antología en el 2007, muy tarde y muy temprano a la vez. A la vanguardia le tomó casi un siglo recuperarse de su crisis, que empezó camino de 1930.
Al final, las conmemoraciones de fechas fijas no van, a pesar tanto, en el periodismo o las redes, como el ambiente de un año que ha sobrevivido como epicentro de la belle époque limeña, de la lucha por recuperar Tacna y Arica, de la saga modernizadora de Augusto B. Leguía. Así descubriremos que, visto desde aquí, todo cabe en 1926.