No se equivoque Maga Trump
Es una declaración de impotencia y derrota, y al mismo tiempo de vileza mayor y barbarie. Y no falta la falacia acompañante.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en estas horas de euforia, porque cree haber reducido a Venezuela y ha robado su petróleo, soltó la lengua como acostumbra cuando le preguntaron —y aquí hago un aparte para las insidias de alguna prensa que estimula apetencias belicistas— si aplicaría a Cuba una «cuarentena» naval similar a la que ordenó sobre Venezuela.
Trump contestó: «No creo que se pueda ejercer mucha más presión, salvo entrar y destrozar el lugar». A su entender bestial esa es la única opción que le queda para forzar un cambio en Cuba.
A su pesar, quizá sin darse cuenta porque él es de los que tropieza más de una vez con la misma piedra, concedió que casi 65 años de bloqueo total, más sus 243 medidas para recrudecerlo, que puso en práctica en su primera estancia en la Casa Blanca, no les ha dado resultado. Cuba sigue erguida en el Caribe a pesar del acoso brutal de 13 administraciones estadounidenses.
Ahora, Trump dice, para explicar su criterio de que la resiliente Mayor de las Antillas —un archipiélago del que ignora la historia gloriosa que la ha conformado en este cuasi centro geográfico del mundo—, está lista para caer como fruta madura soñada desde casi los 250 años que Estados Unidos cumplirá en este 2026, con esta versión equivocada o tergiversada: «Toda su sangre vital, toda su vida era Venezuela. Tenían el petróleo, el dinero de Venezuela».
A finales del siglo XX casi todo el mundo vaticinó el seguro repliegue de la Revolución Cubana cuando dejaron de existir la Unión Soviética y los Estados socialistas de Europa. La pasamos duro, pero más de un cuarto de siglo después aquí seguimos.
Que ahora es más duro que entonces. Cierto. Pero estamos en pie de lucha, desigual como siempre, y hay disposición a dar la batalla a pesar del poderío estrangulador de Washington… Y supongo que quiso dar prueba de la fortaleza militar de Estados Unidos al indicar que Cuba perdió «muchos soldados» durante la artera agresión militar a Venezuela. Cierto, fueron 32 cubanos de sangre generosa y de esa vitalidad también somos ricos.