Un hombre falsificó un broche romano comprándolo por internet y logró venderlo a un museo por más de 5.000 euros
Lo que parecía un hallazgo arqueológico excepcional terminó siendo uno de los fraudes más llamativos de los últimos años en el Reino Unido. Jason Price, un detectorista aficionado de 54 años, aseguró haber desenterrado un broche romano de gran valor histórico en un campo de Lincolnshire.
En realidad, el objeto había sido comprado en eBay por una fracción del precio que luego obtuvo al venderlo como pieza auténtica.
Price, vecino de Grantham, recibió 5.000 libras por ceder el supuesto broche romano a un museo local, que lo exhibió como un hallazgo destacado. El artefacto, bautizado como el “broche del caballo de Leasingham”, incluso llegó a aparecer en un programa de Channel 4 dedicado a descubrimientos arqueológicos.
Pero todo se derrumbó cuando los expertos comenzaron a sospechar de la pieza y de otros objetos que Price había entregado en años anteriores.
Durante un largo periodo, el detectorista presentó al Consejo del Condado de Lincolnshire varias monedas y artefactos que, según él, había encontrado en distintos puntos de la región. Sin embargo, los análisis posteriores revelaron que muchos eran reproducciones modernas, maquilladas con pátina falsa para simular antigüedad.
Las dudas llevaron a revisar todos los objetos que Price había registrado bajo el Plan de Antigüedades Portátiles, un sistema oficial que permite catalogar hallazgos históricos y, en algunos casos, declararlos tesoro nacional.
La investigación policial confirmó que el broche de aleación de cobre que Price decía haber encontrado bajo veinte centímetros de tierra en 2019 no procedía de ningún yacimiento romano, sino de un vendedor online. Aun así, el detectorista mantuvo durante meses su versión, asegurando que lo había descubierto durante un evento benéfico llamado Detecting for Veterans.
El engaño terminó en los tribunales. Price, que había servido en la Marina Real, se declaró culpable de cuatro cargos de fraude por falsa representación. El Tribunal de la Corona de Lincoln lo condenó a 12 meses de prisión, pena suspendida durante dos años, por haber engañado tanto a las autoridades como a instituciones culturales que confiaron en su palabra.