La falta de cajeros automáticos se convierte en un nuevo castigo para la España vaciada: más de 3.000 pueblos no tienen acceso directo al dinero en efectivo
La desaparición de los servicios bancarios físicos ahonda la brecha digital y territorial en España, más de 3.000 pueblos carecen ya de sucursales y cajeros automáticos, una situación que afecta directamente a más de medio millón de personas, según se desprende de análisis del sector.
Este fenómeno, consecuencia de la drástica reducción de la red física bancaria, castiga especialmente a los habitantes de la llamada España vaciada, donde el uso del efectivo sigue siendo mayoritario y las conexiones a internet son a veces deficientes.
De todos modos, el hecho es que la red de cajeros ha pasado de los 61.000 cajeros existentes en 2008 a aproximadamente 43.000 en la actualidad.
Un viaje obligado para llegar al dinero
La consecuencia directa es la necesidad de desplazamientos largos para gestiones cotidianas, un ejemplo claro, según informa Cope, es Orcajuelo de la Sierra, un pueblo de 80 vecinos en la Comunidad de Madrid que nunca ha tenido cajero y que perdió la sucursal más cercana.
Sus habitantes deben recorrer ahora 16 kilómetros hasta Buitrago de Lozoya para sacar dinero. "Antes había una sucursal en el pueblo de al lado, Montejo de la Sierra, pero cerraron todo y desapareció", explica Óscar Álvarez, uno de los vecinos afectados, quien recibió una simple carta bancaria alegando que el servicio "no era rentable".
Para paliar esta situación, una oficina móvil de CaixaBank visita la localidad una vez al mes, un servicio crucial para la población mayor. Esta solución, sin embargo, es un parche que no resuelve el problema de fondo: el abandono de un perfil de cliente valioso, con ahorros e ingresos estables.
Frente a esta realidad, cabe destacar que, si una sucursal se niega a atender a un cliente en ventanilla y lo redirige al cajero automático, esta acción solo es legal si esa condición está explícitamente detallada en el contrato de la cuenta.