La cocaína no es un opiáceo como el opio propiamente dicho, la morfina o la heroína: no se extrae, como estos, de una papaverácea, vulgo amapola. Ni siquiera es un cañabáceo como el cáñamo indio o hachís y la marihuana, también conocidos como grifa y maría, respectivamente, y por muchos más motes cariñosos: chocolate, costo, hierbajuana e incluso jonebelarra entre las últimas generaciones eusquéricas. No. La cocaína, como su propio nombre indica, viene de la coca, kuka en quechua, una eritroxilácea andina, que, como los cafetos, tiene propiedades euforizantes. Por eso es de una impropiedad palmaria incluir su comercio, por muy ilegal que sea, en la categoría más general del narcotráfico . Los narcóticos adormecen, sedan. La cocaína, por el...
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