Las esperanzas de Isidre Esteve de completar un buen Dakar 2026 se quedaron clavadas en una duna en el kilómetro 228 de la especial cuando en la recepción de un pequeño salto el coche hincó el morro en la arena. Las consecuencias de ese salto, fatales para el piloto español en lo físico y en lo moral: una fisura en el esternón y una pequeña rotura en una vértebra que lo obligan a abandonar la competición. «Hemos iniciado la etapa muy bien, pero en el kilómetro 228 hemos impactando contra la pared de una duna. Por suerte, Txema y yo estamos bien. Es una pena tener que retirarnos, sobre todo después de la gran etapa que completamos ayer», comentó el piloto después. Esteve fue de los pilotos que ha criticado estos días las condiciones de la competición, toda vez que aseguraba que era peligroso este orden de salida que obligaba a los coches más rápidos a salir por detrás de los coches más lentos. Un intento de igualar el rally que, por el contrario, provocó el enfado de muchos pilotos y situaciones complicadas en la carrera al obligar a los vehículos a salir en medio de una polvareda que dificulta la visión en muchos tramos. Pero, a pesar de las protestas, el ilerdense confiaba en sus posibilidades en esta edición del Dakar, y aunque sufrió en las primeras etapas, se reivindicó en la segunda parte de la etapa maratón al concluir en la plaza 21 después de haber salido desde la 70. «Por fin hemos tenido un día limpio. Veníamos de un inicio complicado con los pinchazos y hoy todo ha funcionado como debía. Ahora sí que entramos en dinámica de carrera. El coche va muy bien y es muy divertido de conducir», confesó el piloto. Pero solo un día más tarde, la mala suerte se ha cebado con él, con Txema Villalobos y con su Toyota. En una zona de dunas, y en la recepción de un pequeño salto, el morro del coche se ha quedado clavado en la arena, por lo que el impacto dentro del vehículo ha resultado fatal para las aspiraciones y la integridad de Esteve: fisura en el esternón y pequeña rotura en una vértebra.