Reflexión sobre la belleza
Tras la belleza. Hallazgos y meditaciones (Ediciones More. Madrid, 2025, 64 págs.), su último libro, es un texto exquisito, que se corresponde bien con el título, pues se trata de una invitación a buscar y contemplar lo bello, a través de la literatura (el regreso de Odiseo a Ítaca, con una magnífica descripción de lo que siente durante el trayecto entre la playa donde desembarca como un pordiosero y el palacio, tras la larga y agitada ausencia), de la música (el mito de Orfeo, Bach), de la pintura (el Agnus Dei de Zurbarán del museo del Prado, pequeño cuadro en el que el artista no creó una metáfora pictórica, pero sí pintó una metáfora que ya existía en el lenguaje verbal, trayéndola de un sistema de representación a otro), del contacto con la naturaleza (paisajes de Navarra y del Mediterráneo, donde nació el autor, que se hace eco de Ortega: Dime el paisaje en que vives y te diré quién eres) y de la relación con los clásicos y con los maestros. En esta tarea, recoge también su experiencia docente, es decir, el diálogo con los alumnos.
Formalmente, hay una plena armonía entre lo que se expone y el modo de decirlo, porque la prosa de José Manuel Mora-Fandos es precisa, elegante, con huellas azorinianas, llena de lirismo y con un lenguaje rico, que requiere incluso la bendita necesidad de consultar el diccionario en alguna ocasión.
Un libro que bascula entre la descripción y la reflexión filosófica y cultural, lleno de matices y de sugerencias –de algunas se desearía una explicación un poco más amplia, para captar mejor su significado–, para que el lector siga la búsqueda y medite por su cuenta, porque tal vez hemos perdido la piedad contemplativa.
Como afirma el filósofo Jaime Nubiola en el prólogo, se trata de un texto simplemente maravilloso, porque al leerlo despacio se disfruta y se aprende mucho. Además, hay que elogiar la elegante y cuidada edición.