Un abogado destapa el negocio de los coches: así pagas 50.000 euros por un coche que costaba 30.000
El abogado especialista Xavi Abat ha destapado una práctica que califica de engañosa y muy extendida en la venta de vehículos, según su advertencia, la promoción de financiaciones "ventajosas" en los concesionarios oculta un sobrecoste enorme a largo plazo, haciendo que un coche cuyo precio al contado podría ser de 30.000 euros termine costando al comprador más de 50.000 euros una vez sumados todos los intereses.
Abat explica que el gancho inicial es siempre el mismo: presentar un precio financiado más bajo que el precio al contado. Para ilustrarlo, pone como ejemplo un vehículo cuyo importe de compra directa es de 30.000 euros. Bajo una promoción típica, ese mismo coche se ofrece financiado por una cifra menor, por ejemplo, 28.000 euros, creando una falsa sensación de ahorro inmediato.
Sin embargo, la trampa reside en las condiciones asociadas a ese descuento, que suelen incluir una financiación a muy largo plazo (como 120 meses) y un tipo de interés anual (TAE) elevado, que en muchos casos ronda el 8%.
La letra pequeña que multiplica la deuda
El descuento inicial solo se aplica si el cliente acepta una serie de condiciones específicas, que generalmente consisten en comprometerse a un plazo de financiación de hasta diez años y aceptar el tipo de interés mencionado. El resultado, tras una década pagando una cuota mensual que parece asumible, es demoledor.
El comprador habrá desembolsado un total que supera ampliamente los 50.000 euros por un coche valorado en 30.000, lo que significa pagar más de 20.000 euros solo en intereses. Abat subraya que, aunque estos intereses no siempre llegan a ser usureros, la presentación del precio financiado como una ventaja clara sin explicitar el coste total final podría encajar en supuestos de publicidad engañosa.
Frente a este escenario, el abogado propone una estrategia que denomina "hack legal" para que los consumidores puedan beneficiarse del descuento inicial sin asumir la carga de los intereses durante años.
Este método consiste en aceptar la financiación solo por el importe mínimo exigido para acceder al precio rebajado, mantener el crédito durante el plazo obligatorio (que suele ser de 18 a 24 meses) y, acto seguido, amortizar el resto de la deuda de una sola vez. De esta forma, el cliente se beneficia del descuento promocional, pero evita pagar la mayor parte de los intereses.
La advertencia final de Xavi Abat es clara e insta a los compradores a la máxima precaución; antes de firmar cualquier contrato de financiación, es imprescindible leer toda la letra pequeña, calcular el coste total que se pagará al final del plazo, preguntar expresamente por las condiciones de cancelación anticipada y desconfiar de aquellos descuentos que parecen demasiado buenos para ser verdad.