Hasta hace poco,
instalar una cámara de vigilancia exterior implicaba llamar a un técnico, pasar cables por la pared o depender sí o sí del WiFi de casa. Hoy el escenario es muy distinto. Las cámaras solares con batería y conexión 4G o WiFi permiten
vigilar un espacio exterior en cuestión de minutos, sin taladros innecesarios ni enchufes cerca. Por eso, este tipo de modelos se están convirtiendo en una de
las soluciones más buscadas para chalets, segundas residencias, garajes o zonas donde el cableado no llega.
Seguir leyendo...