Pagar con tarjeta es ya un gesto automático e interiorizado para la mayoría de consumidores. Tanto si se trata de un desembolso importante como de una pequeña compra en el supermercado,
este método de pago se ha convertido en el preferido por buena parte de los españoles. Pero dentro de ese uso generalizado, existen dos opciones claramente diferenciadas.
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