Quedaban siete segundos y el marcador reflejaba empate a cinco goles. Planeaba la sombra de los
shoot outs, pero no.
Pablo Roman marcó un gol que valía por un bronce europeo y, con él, el reconocimiento a una selección española que brilló en Alemania y que merecía estar luchando hoy por el oro. Tan solo los
shoot outs ayer contra Austria lo evitaron, pero la selección de
Fede González puede estar muy orgullosa de su rendimiento durante todo el campeonato. El hockey español, por supuesto que lo está.
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