Ayer cogimos el cuarto vuelo de este
Dakar, hacia el 5º vivac de esta edición, para empezar la segunda y definitiva semana de carrera. En teoría, debía ser motivo de alegría pese al cansancio que genera cada traslado. Cada vez más. Dejábamos el frío nocturno que vivimos en
AlUla, Ha’íl y Riyadh. Nos dirigimos hacia el sur del país, a
Wadi ad Dawasir, y ahí las temperaturas debían ser mucho mejores. Pero cuando llegamos al nuevo campamento, todo eran caras largas.
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